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2.6 Infecciones de trasmisión sexual (ITS)

cuerpos

Las infecciones de trasmisión sexual (ITS), antes también denominadas enfermedades de trasmisión sexual (ETS), se caracterizan por que se trasmiten o contagian a través de las relaciones sexuales (como la penetración vaginal o anal o sexo oral) y no siempre presentan síntomas de la infección en su etapa inicial, que puede durar en algunas de ellas hasta años, lo que facilita su propagación.

 

Síntomas más frecuentes:

  • Lesiones (irritaciones, úlceras, verrugas, vesículas o protuberancias en las áreas genitales, anales u orales).
  • Secreciones atípicas de la vagina y de la uretra (purulenta en el varón).
  • Picor, ardor, mal olor o molestias en la micción o defecación.
  • Adenopatías (engrosamiento de los ganglios linfáticos regionales).

El diagnóstico se realiza por el especialista basándose en la historia y cuadro clínicos y en las pruebas analíticas específicas. A continuación se resumen las ITS más frecuentes.

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA):

Es una enfermedad producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que se trasmite, además de la vía sexual, por compartir jeringuillas o agujas contaminadas, como es el caso de personas drogadictas. La enfermedad tarda varios años en manifestarse con la aparición de diversas infecciones y patologías (pulmonar, hepática, dermatológica, cáncer, etc.) como consecuencia del debilitamiento progresivo del sistema inmunitario. El tratamiento es complejo y se basa fundamentalmente en fármacos antivirales (antiretrovirales) que se deben administrar de por vida tras el diagnóstico, lo que ha convertido actualmente el SIDA más en una enfermedad crónica y no necesariamente mortal.

La infección del virus del papiloma humano (VPH):

Se caracteriza por la aparición de verrugas (condilomas) no dolorosas en la vulva, vagina, ano y pene, que tienden a extenderse localmente.

De los más de 100 diferentes tipos del virus, 13 son responsables de alteraciones celulares en el cuello uterino que pueden ser reversibles o evolucionar en algunos años a estadios precancerosos o cáncer. Por este motivo la realización periódica de citologías a partir del inicio de las relaciones sexuales es fundamental para detectar estas alteraciones precozmente.

El tratamiento de las verrugas tras resultado de citología negativo (normal) es relativamente simple y se realiza mediante aplicación de fármacos de uso tópico como la podofilotoxina, o excisión quirúrgica (electrocauterización o láser).

La vacuna VPH ha significado un importante avance en la prevención del cáncer de cuello uterino y actualmente hay 2 vacunas disponibles que protegen frente a los 2 tipos de virus más frecuentes (tipos 16 y 18) y que causan la mayoría de las verrugas genitales y alteraciones celulares en el cuello uterino.

Herpes genital:

Es producido por un virus (Herpes simple) y se presenta con la aparición de pequeñas llagas genitales que generan molestias, inflamación local y a veces fiebre. Como en todas las enfermedades víricas, no hay un tratamiento definitivo que erradique el virus y pese al efecto favorable de algunos fármacos antivirales tópicos (Aciclovir), nuevas erupciones son posibles (como también ocurre con el herpes simple labial).

Sífilis o Lúes:

Infección bacteriana que genera úlceras en los genitales, ano o boca (chancro duro) y que desaparecen en 4 a 5 semanas. Si no se realiza tratamiento, la enfermedad evoluciona hacia un segundo estadio en algunos meses y a un tercer estadio en 3 o más años, con graves consecuencias en múltiples órganos, incluido el cerebro, que provocan generalmente una muerte prematura. Felizmente esto no ocurre hoy debido a la posibilidad de rápida y definitiva curación tras la administración de antibióticos (Penicilina).

Es importante saber que todos los pacientes que han padecido una Sífilis y han realizado un tratamiento correcto, mantienen probablemente durante toda su vida pruebas serológicas positivas (TPHA y/o FTA). En ningún caso deben volver a ser tratados mientras no se demuestre una nueva infección (visualización del T. pallidum o el incremento de los niveles de las pruebas serológicas).

Gonorrea o Gonococia:

Es una infección bacteriana (gonococo) que presenta síntomas como dolor y ardor al orinar, además de secreción purulenta en la uretra (especialmente en el varón) y en la vagina. En la mujer estos síntomas pueden pasar inadvertidos y generar complicaciones más graves como la Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI), inflamación de las trompas y ovarios (Salpingitis, Anexitis) y causar esterilidad tanto en el hombre como en la mujer. El tratamiento es simple, basado en la prescripción de antibióticos .

Clamidiasis:

Infección de origen bacteriano causada por la Chlamydia trachomatis y que origina, además de la patología genital (incluye el linfogranuloma), otras enfermedades como la neumonía, tracoma y conjuntivitis ocular etc. La sintomatología es semejante a la gonorrea, destacando la uretritis en el hombre y la cervico-vaginitis en la mujer y el hecho de que en un número importante de casos carece de síntomas. El tratamiento se realiza con antibióticos específicos. En caso de no recibir tratamiento, las complicaciones más graves pueden ocasionar esterilidad u otras enfermedades relacionadas con el aparato reproductor y otros órganos

Candidiasis

(Micosis causada por Candida albicans, de la familia de los hongos)

Tricomoniasis

(Infección causada por Tricomona vaginalis, un protozoo)

Vaginitis inespecífica

(Infección bacteriana causada por Gardnerella /Haemophilus vaginalis)

Estas últimas son infecciones muy frecuentes en la consulta médica y generalmente de poca gravedad, que presentan síntomas genitales específicos como picor, escozor, irritación e inflamación local y alteración del flujo vaginal (aspecto, consistencia, olor).

El tratamiento se realiza con fármacos específicos de uso tópico y o sistémico.

Infecciones de trasmisión sexual parasitarias:

Sarna

Sarcoptes scabiei, aparición de vesículas y prurito en espacios interdigitales, muñecas y codos y lesiones papulosas en la zona genital y en mujeres especialmente en la areola mamaria.

Pediculosis

Pthirus pubis o piojo, puede generar prúrito en la piel debido a hipersensibilidad a las picaduras y la extensión abarca el vello pubiano o también al vello corporal). El diagnóstico clínico es fácil y el tratamiento se realiza con cremas y lociones de uso tópico.

Otras Infecciones de trasmisión sexual:

Entre las ITS que producen úlceras y adenopatías genitales se encuentran algunas muy poco frecuentes en nuestro medio y que proceden de regiones del África Subsahariana, Sureste Asiático y zonas tropicales.

Entre ellas están:

Chancroide o Chancro Blando

Linfogranuloma Venéreo

Granuloma Inguinal o Donovaniosis

Todas ellas son causadas por bacterias y son tratadas con antibióticos.

Hepatitis B

Una infección del hígado causada por un virus, puede trasmitirse sexualmente a través del semen, los fluidos y la sangre y aunque no existe un tratamiento efectivo, desaparece espontáneamente en la mayoría de los casos y en los otros, la persona sufrirá una infección crónica (y podrá contagiar como portadora del virus de por vida) que conlleva complicaciones como la cirrosis o el cáncer de hígado.

 

Sexo seguro:

Vivir la sexualidad de forma responsable exige ante todo conocimiento e información para promover conductas y comportamientos adecuados que minimicen el riesgo de contraer una ITS

 

mas info

 

Vacuna VPH

El Virus del Papiloma Humano (VPH) provoca una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo. En España se estima que actualmente están infectadas unos dos millones de mujeres, lo que representa el 14% de la población femenina. Los casos de infección van en aumento entre las menores de 25 años, ya que cada vez se inician antes en el sexo y tienen más relaciones sexuales.

Tanto la mujer como el hombre pueden ser portadores asintomáticos y trasmitir la infección genital por VPH. La transmisión se produce por contactos sexuales y los órganos más susceptibles de infección son el cuello uterino ,el canal anal, la boca y garganta.

Se conocen mas de 100 tipos virales que se clasifican en tipos de alto y bajo riesgo oncológico. Aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero en el mundo son producidos por los tipos de VPH 16 o 18, aunque esta proporción es variable según el país y la región.

Los genotipos de alto riesgo oncológico no solo son responsables del cáncer de cuello de útero (superior a 85%) sino que también del cáncer de vulva de la mujer menor de 50 años, del cáncer de vagina (40-50%) y del cáncer de pene (70-80%).

Los genotipos de bajo riesgo (VPH 6 y 11) producen más del 90% de las verrugas genitales (condilomas acuminados) y un elevado porcentaje de alteraciones celulares leves en el cuello uterino (displasias).

Generalmente las infecciones por VPH ceden espontáneamente en un plazo máximo de dos años, pero pueden persistir y producir lesiones precancerosas en el cuello uterino, que sin tratamiento pueden evolucionar en algunos años a un cáncer cervical.

Existen 2 vacunas frente al VPH:

Vacuna tetravalente recombinante no infecciosa:

(Gardasil). Esta vacuna no contiene el virus, no puede infectar células o causar enfermedades. Incluye los tipos de VPH 6, 11, 16 y 18. El esquema de vacunación recomendado incluye tres dosis intramusculares: Inicio, a los 2 y a los 6 meses. Los resultados publicados describen a los 5 años de seguimiento una eficacia del 96% frente a la infección persistente de VPH y una protección del 100% frente a estadios precancerosos (CIN 1 a CIN 3).

Vacuna bivalente recombinante no infecciosa:

(Cervarix). Esta vacuna no contiene el virus, no puede infectar células o causar enfermedades. Incluye los tipos de VPH 16 y 18. La pauta de vacunación es de tres dosis intramusculares: Inicio, al mes y a los 6 meses. Los resultados publicados describen a los 4 o 5 años de seguimiento una eficacia del 100% frente a la infección persistente de VPH y una protección del 100% frente a CIN (Neoplasia intracervical).

Se recomienda la vacunación de niñas antes del inicio de la actividad sexual (de los 11 a 12 años de edad), destacando que pese a la mayor protección debido a la vacuna, es necesario continuar con los habituales controles de citología. En los casos en que no se ha completó la dosis o no se puso la vacuna, esta se puede ser administrada en mujeres hasta los 26 años de edad.

Hasta la fecha, ambas vacunas se han mostrado muy seguras, aunque frecuentemente, se producen reacciones locales como dolor, tumefacción y cefalea postvacunal.

A pesar de que en teoría la vacuna administrada al varón le protege de las lesiones asociadas a VPH (verrugas genitales y cánceres anogenitales), disminuyendo la transmisión del virus, los escasos estudios realizados hasta la fecha no son concluyentes en cuanto a los resultados.

 

10 Razones para vacunarse (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia)

  1. El cáncer de cuello de útero no es hereditario; está causado por el virus del Papiloma Humano.
  2. 8 de cada 10 mujeres sexualmente activas estarán expuestas al virus durante su vida y no son conscientes de cuándo se expusieron al mismo.
  3. El cáncer de cuello de útero es el segundo cáncer más frecuente en mujeres entre 15 y 44 años en España.
  4. La vacunación protege frente a ciertos tipos de VPH responsables del 70 % de todos los casos de cáncer de cuello de útero (y del 90 % de casos de verrugas genitales).
  5. 
Está indicada desde los 9 hasta los 26 años.
  6. 
La vacunación es segura . Los efectos adversos más frecuentes son reacciones en el lugar de la inyección y fiebre, al igual que otras vacunas.
  7. 
Son necesarias 3 dosis para una protección completa.
  8. 
Vacunarse lo antes posible ayudará a cuidar su salud en el futuro.
  9. 
El cribado (citología o prevención secundaria) ayuda a detectar alteraciones cervicales y la vacunación (prevención primaria) ayuda a prevenir el cáncer de cuello de útero.
  10. La combinación de cribado + vacunación es la forma más adecuada de prevención del cáncer de cuello de útero durante toda la vida.

 

Clasificación de las ITS según los síntomas

Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) se pueden también clasificar en función de la principal sintomatología que las caracteriza:

Úlceras acompañadas de adenopatías (inflamación de ganglios):

Se encuentran en este grupo el Herpes Genital, la Sífilis, el Chancroide o Chancro Blando, el Linfogranuloma Venéreo, el Granuloma Inguinal o Donovaniosis.

Uretritis, Cervicitis, Proctitis y/o Faringitis:

Estas patologías se caracterizan por la presencia de secreción mucosa o mucopurulenta en el área afectada. Excepto en el caso de la uretritis, en el resto puede ser asintomática. Dentro de este grupo se encuentran la Clamidiasis y la Gonococia o Gonorrea.

Secreción vaginal:

Es el síntoma más frecuente en la mujer que acude a la consulta médica y va acompañado en algunos casos de irritación vaginal o vulvar. En este grupo se encuentran la Tricomoniasis, la Vaginitis inespecífica o bacteriana, y la Candidiasis o Vulvovaginitis candidiasica.

 


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